Lo que heredaste de tu mama que no está en los genes: patrones de salud emocional que pasan de madre a hija y como sanarlos juntas
By Equipo de Redaccion | Salud y Bienestar | Especial Dia de la Madre
Hay cosas que se heredan de la madre que no aparecen en ningún analisis de ADN. No están en el color de los ojos ni en la predisposición a ciertas enfermedades. Están en la forma en que contraes los hombros cuando alguien te critica. En la dificultad para decir que no sin sentir culpa inmediatamente después. En la tendencia a minimizar el propio dolor antes de que alguien más lo haga. Esas cosas también se heredan. Solo que el mecanismo no es biológico. Es relacional. Es la transmisión silenciosa de patrones emocionales que van de cuerpo a cuerpo, de generación en generacion, sin que nadie los nombre ni los elija conscientemente.
La transmisión que la ciencia ahora puede explicar
La epigenética mostro que ciertas experiencias traumáticas pueden dejar marcas en la expresión genica que se transmiten a las generaciones siguientes. Para las familias latinoamericanas, que con frecuencia tienen en su historia periodos de violencia política, pobreza extrema, desplazamiento forzado y migración traumatica, esta investigacion tiene una resonancia particular. El cuerpo de la abuela que vivió la guerra puede haber transmitido al cuerpo de la madre una respuesta al estrés mas sensible de lo que la experiencia directa de la madre justificaría. Esto no es determinismo. Significa que el cuerpo tiene memoria y que esa memoria se transmite.
Los cinco patrones más comunes que pasan de madre a hija
El sacrificio como identidad: las hijas aprenden que sus propias necesidades son menos importantes que las de los demás, que pedir ayuda es egoísmo y que el descanso se gana. La dificultad para nombrar las emociones: producto de haber crecido en un ambiente donde nombrarlas no era seguro. La hipervigilancia como modo de operación: estado de alerta crónica que se manifiesta como ansiedad generalizada sin amenaza real que lo justifique. La relación complicada con el cuerpo y la comida. Los limites invisibles o inexistentes: hijas que dicen si cuando quieren decir no, que se sienten responsables de las emociones de los demás.
Sanar juntas: cuando es posible y como
La primera condición es que ambas estén dispuestas a mirar. No todas las madres tienen la disposición para examinar los patrones que transmitieron. La conversación de historia, no de reproche: cuando una hija pregunta genuinamente sobre la historia emocional de su madre, se abre un espacio de comprensión que cambia la relación con los patrones heredados. La terapia familiar o intergeneracional: cada vez más terapeutas latinas especializadas en trabajo intergeneracional operan en español y entienden el contexto cultural especifico de estas familias.
Lo que cambia cuando una hija sana
Cuando una hija trabaja los patrones heredados de su madre, no solo se sana a sí misma. Cambia lo que transmite a sus propias hijas. Cambia lo que modela para las mujeres que la observan. Ese trabajo no es traición a la madre. Es el homenaje más profundo que se le puede hacer: tomar lo que dio con amor y convertirlo en algo que las generaciones siguientes no tengan que cargar de la misma forma. Este Dia de la Madre, además de agradecer lo que tu madre te dio, puedes honrarla también de esta forma: sanando lo que ella no pudo sanar porque no tenía las herramientas que tú tienes ahora.

