El cuerpo en el calor extremo: señales de alerta que nunca debes ignorar en verano

El calor extremo es la causa de muerte relacionada con el clima más letal en Estados Unidos, superando en años típicos a los huracanes, los tornados y las inundaciones combinados. Para las comunidades latinas, el riesgo es especialmente elevado: mayor prevalencia de trabajos al aire libre o en espacios sin climatización adecuada, menor accesibilidad a espacios con aire acondicionado, la tendencia cultural a minimizar los síntomas físicos y la barrera del idioma que puede hacer más difícil buscar ayuda cuando los síntomas aparecen.

Los tres niveles de enfermedad por calor

Calambres por calor: espasmos musculares dolorosos en piernas, brazos o abdomen durante actividad física intensa en calor. Son una señal de que el cuerpo está perdiendo más líquidos y electrolitos de los que recibe. La respuesta correcta es detenerse, ir a un lugar fresco y beber líquidos con electrolitos. Agotamiento por calor: sudoración abundante, piel pálida y fría, debilidad intensa, mareos, náuseas, dolor de cabeza. Temperatura corporal por debajo de los 104 grados F. Mover a la persona a un lugar fresco, aplicar agua fría en cuello y axilas y dar líquidos en sorbos pequeños. Golpe de calor: temperatura por encima de los 104 grados F, confusión mental, convulsiones, pérdida de consciencia. Llamar al 911 inmediatamente.

Las personas con mayor riesgo

Las personas mayores sudan menos eficientemente, tienen menor capacidad de detectar la sed y frecuentemente toman medicamentos que interfieren con la respuesta al calor. Los niños menores de cuatro años tienen sistemas de termorregulación menos desarrollados y absorben calor del ambiente más rápidamente. Los autos estacionados al sol son especialmente peligrosos: la temperatura interior puede subir 20 grados F en solo 10 minutos, incluso con las ventanas parcialmente abiertas. No dejar nunca a un niño solo en un auto estacionado durante el verano es una regla sin excepciones.

Los medicamentos que aumentan el riesgo en verano

Los diuréticos, que se usan para la hipertensión y la insuficiencia cardíaca, aumentan la pérdida de líquidos y pueden producir deshidratación más rápidamente en condiciones de calor. Los antihistamínicos de primera generación como la difenhidramina —que se encuentra en muchos medicamentos de venta libre para el sueño y las alergias— reducen la sudoración y pueden interferir con la termorregulación. Tomar uno o varios de estos medicamentos no significa que no se puede estar al aire libre en verano. Significa que el umbral de precaución es más bajo y que los síntomas de sobrecalentamiento pueden aparecer con menor exposición de lo que parecería razonable.

La prevención que protege antes de que el cuerpo avise

Hidratarse antes de la exposición al calor, no durante o después: beber al menos medio litro de agua en la hora previa a cualquier actividad al aire libre en días calurosos. Conocer el índice de calor, que combina temperatura y humedad: cuando supera los 103 grados F, las actividades intensas al aire libre durante las horas de mayor calor son genuinamente peligrosas. Identificar los espacios frescos disponibles en el vecindario antes de que llegue la ola de calor, incluyendo las bibliotecas públicas, los centros comerciales y los cooling centers que muchas ciudades abren específicamente durante las olas de calor.

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