Menú Semanal Anti-Inflación: Recetas de invierno que cuidan tu salud y tu bolsillo
Por: Equipo Editorial de Musa Magazine
Diciembre nos dejó con el corazón lleno, pero seamos sinceras: también nos dejó el pantalón un poco más apretado y la cuenta bancaria un poco más vacía. Enero es el mes de la "resaca" financiera y física.
La buena noticia es que no necesitas dietas de jugos carísimos ni ingredientes exóticos para desintoxicarte. De hecho, la comida más saludable para el invierno es también la más barata: la comida de cuchara.
Aquí tienes una estrategia de menú semanal basada en 3 pilares que salvarán tu quincena y tu digestión.
1. El regreso de las Legumbres (Tu mejor proteína)
La carne está cara. Las lentejas, los frijoles y los garbanzos, no. Además de ser muy económicos, están llenos de fibra que ayuda a tu sistema digestivo a recuperarse de las harinas y azúcares navideños.
La Receta Estrella: "Lentejas a la Jardinera"
Olvídate del chorizo por unos días. Haz un estofado gigante de lentejas con zanahoria, apio, cebolla y papa.
Tip de ahorro: Cocina una olla grande el domingo. Saben mejor al día siguiente y te resuelven el almuerzo del lunes y martes. Congela lo que sobre para una cena rápida de emergencia.
2. Verduras de Raíz: Baratas y dulces
En invierno, las verduras de estación en EE.UU. son las raíces: camote (sweet potato), zanahorias, calabaza (butternut squash) y betabel. Son mucho más baratas que comprar tomates o lechugas fuera de temporada, y te dan esa sensación de saciedad y dulzura natural que quita la ansiedad por el azúcar.
La Receta Estrella: Crema de Calabaza y Jengibre
Asa una calabaza entera y licúala con un poco de caldo y jengibre fresco. Es antiinflamatoria, calienta el cuerpo y cuesta centavos por porción. Acompáñala con semillas tostadas para darle textura.
3. La estrategia del Pollo Entero
Comprar pechugas de pollo deshuesadas es un lujo innecesario. Un pollo entero cuesta una fracción del precio por libra y te da comida para 3 días.
Día 1: Pollo asado al horno con papas (Cena familiar).
Día 2: Desmenuza las sobras para hacer tacos o una ensalada tibia (Almuerzo).
Día 3: Usa los huesos para hacer un caldo nutritivo lleno de colágeno (excelente para la piel y el intestino) y agrégale fideos o arroz.
Comer sano en enero no significa pasar hambre. Significa volver a lo básico, a la cocina de la abuela: caliente, nutritiva y sin desperdicios. Tu cuerpo se desinflamará y tu bolsillo se recuperará. ¡Buen provecho!

