Cómo bajar la factura del agua en verano: los hábitos que cambian sin darse cuenta y que cuestan caro
La factura del agua de julio y agosto es en la mayoría de los hogares americanos significativamente más alta que la de cualquier otro mes del año, y la mayor parte de ese aumento es el resultado de hábitos específicos del verano que cambian de forma gradual y casi imperceptible hasta que la factura llega y revela cuánto costaron.
Los hábitos de verano que más aumentan la factura
El riego del jardín es el mayor consumidor de agua en la mayoría de los hogares con espacio exterior durante el verano americano. El sistema de riego automático programado en primavera y no ajustado para las condiciones específicas del verano puede estar aplicando dos o tres veces más agua de la que el jardín necesita en los días más calurosos. La regla de la investigación en horticultura es que los jardines necesitan aproximadamente una pulgada de agua por semana durante el verano, que incluye tanto el riego como la lluvia natural. Medir cuánta agua está aplicando el sistema de riego con un recipiente colocado en el jardín durante un ciclo de riego completo produce frecuentemente la sorpresa de que la cantidad está muy por encima de esa pulgada semanal.
Los ajustes que producen el mayor ahorro con el menor esfuerzo
Regar en las primeras horas de la mañana en lugar de durante el día: el agua aplicada durante las horas de mayor temperatura puede evaporarse hasta en un 50% antes de llegar a las raíces. El mismo riego aplicado antes de las ocho de la mañana llega completo al suelo. Instalar un sensor de lluvia en el sistema de riego automático, que desactiva el sistema cuando hay lluvia natural suficiente y que cuesta entre $15 y $30 en cualquier ferretería, puede reducir el consumo de agua del jardín en un 20% a 30% durante los meses de verano. Y revisar todas las llaves y tuberías visibles para detectar goteos: un grifo que gotea una gota por segundo desperdicia aproximadamente 3,000 galones de agua al año.
Los hábitos dentro del hogar que cambian en verano sin que nadie los decida
Las duchas más frecuentes por el calor, los lavados de ropa adicionales por la mayor sudoración, el mayor uso del lavavajillas en los períodos de mayor actividad social del verano, son todos hábitos que aumentan el consumo de agua de forma gradual y sin una decisión consciente de hacerlo. La instalación de cabezales de ducha de bajo flujo, que cuestan entre $10 y $30 y se instalan en minutos sin herramientas especiales, pueden reducir el consumo de agua por ducha en un 40% sin reducir la presión perceptiblemente.
El objetivo: la factura de agua como indicador de eficiencia del hogar
La factura del agua, revisada regularmente y comparada con los mismos meses del año anterior, es uno de los indicadores más directos del nivel de eficiencia del hogar. Un aumento inexplicable en la factura del agua puede indicar un problema que todavía no es visible, como una fuga en las tuberías enterradas que solo se manifiesta en el consumo antes de hacerse visible en el suelo. Una factura estable o decreciente a pesar del verano indica que los hábitos de eficiencia están funcionando de la forma esperada. Ese nivel de consciencia sobre el consumo de agua, que no requiere más que revisar la factura con atención cuando llega, produce tanto ahorro económico como contribución a la conservación de un recurso que en muchas partes del oeste americano es especialmente escaso.

