Cómo manejar un cliente difícil sin perder el negocio ni la cordura: el protocolo que funciona

El cliente difícil no es una rareza del negocio ni la señal de que algo está mal. Es una realidad estadísticamente inevitable para cualquier negocio de servicios que trabaja con suficientes personas durante suficiente tiempo. Lo que sí tienen en común la mayoría de las situaciones de cliente difícil es que se vuelven más difíciles de manejar mientras más tiempo pasan sin ser abordadas directamente.

Los tipos de cliente difícil: el diagnóstico que determina la respuesta

El cliente con expectativas desalineadas es el tipo más frecuente y también el más manejable cuando se identifica a tiempo: es el cliente que tenía en mente un resultado específico que nunca verbalizó completamente y que cuando el resultado entregado no corresponde con lo que tenía en la cabeza experimenta una decepción genuina que en su raíz es un problema de comunicación, no de mala fe. El cliente con límites no respetados muchas veces no sabe que los límites existen porque nunca se establecieron explícitamente. El cliente que actúa de mala fe es el menos frecuente pero el más importante de identificar: cambia los términos acordados después de que el trabajo ya se hizo, disputa pagos sin razón legítima, o amenaza con reseñas negativas para presionar descuentos.

El protocolo: los pasos que funcionan independientemente del tipo

Paso uno: regular la propia respuesta emocional antes de actuar. Un correo escrito desde la frustración produce escalada, no resolución. El tiempo que toma hacer una pausa es el tiempo mejor invertido. Paso dos: identificar el tipo de dificultad y su causa raíz. Paso tres: la conversación directa y documentada que empieza con el reconocimiento de que hay una situación que necesita abordarse, continúa con la descripción del problema usando hechos concretos, hace espacio para la perspectiva del cliente, y termina con una propuesta específica de cómo proceder. Paso cuatro: establecer o reestablecer los límites. Los límites se establecen de forma más efectiva cuando se describen en términos positivos: el horario de comunicación es de lunes a viernes de 9 a 6 produce menos resistencia que no me escribas de noche.

Decidir si continuar la relación

No todas las situaciones de cliente difícil producen una resolución que hace viable continuar la relación. Terminar una relación con un cliente que produce un costo en tiempo, energía y bienestar que supera el valor del contrato no es un fracaso del negocio. Es una decisión estratégica que protege los recursos necesarios para servir bien a los clientes que sí son la relación correcta. El proceso de terminar una relación tiene su propia etiqueta profesional: notificar con suficiente anticipación, cumplir los compromisos contraídos hasta el punto de terminación acordado, y comunicar de forma directa sin excesivas disculpas.

La prevención como estrategia

La mayor parte de las situaciones de cliente difícil son prevenibles con prácticas que deberían implementarse con todos los clientes desde el inicio de la relación. Los contratos claros que especifican el alcance del trabajo, los entregables, el proceso de revisiones y el horario de comunicación eliminan la mayoría de los problemas de expectativas desalineadas y de límites no respetados antes de que tengan oportunidad de desarrollarse. La comunicación proactiva durante el proyecto que mantiene al cliente informado sobre el progreso sin esperar a que pregunte previene la ansiedad que frecuentemente es la causa raíz de comportamientos que se perciben como difíciles.




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